A
finales de 2006, concretamente el 22 de diciembre, moría en
Barcelona Francesc Vila i Rufas, Cesc, sin duda el dibujante
humorístico catalán más importante de la
posguerra. Durante las semanas posteriores al óbito, todas
las revistas i diarios le han dedicado artículos
verdaderamente sentidos, porque Cesc era un personaje
estimadísimo en Cataluña. Hemos de decir que entre
este abundante material, en ningún momento se ha relacionado
al genial dibujante con el deporte, aunque sabemos que esta
relación en determinados momentos ha existido. No olvidemos
que Cesc nunca salió de la realidad, en la que
penetró profundamente, y que dentro de esta realidad se
encuentra el deporte.

Figura 1
Avui
08-02-1977.

Figura 2
Avui
08-05-1978.
Francesc Vila i Rufas nació en Barcelona el 22 de octubre de
1927. Era hijo de Joan Vila, un dibujante muy conocido que firmaba
con el seudónimo D'Ivori, y de Joaquima Rufas.
Mientras su hermano Jordi y su hermana más pequeña,
Rita, siempre se denominaron por sus nombres, Francesc, desde que
era un niño y hasta ahora ha sido en Cesc. Con este
diminutivo afectuoso, y tan típicamente catalán,
firmó desde buen principio todas sus obras. Incluso en
momentos difíciles por la persecución de la lengua
catalana, se proyectó en Madrid, en el resto de
España y en diferentes naciones de Europa con su nombre
catalán. Firmaba con un Cesc en el que la última "c"
se abría hacia arriba, ¿buscando quizá el
cielo? "El hecho que mi padre fuera ilustrador hizo que ya desde
pequeño tuviese los lápices a mano", manifestaba en
una entrevista publicada en 1999 en Cavall Fort. El
año 1934 ingresó como alumno en el Institut Escola
del Parque de la Ciutadella, donde le dejaban dibujar y pintar
globos y banderas de colores (sin confundir los colores de la
senyera, los de la bandera de Barcelona y los de la
República Española). La guerra civil le obligó
a dejar el Institut Escola, y entonces sus dibujos adoptaran
imágenes "guerreras": aviones, soldados, fusiles,
ametralladoras o ambulancias. En 1937, cuando tenía 10
años, publicó el primer dibujo en la revista
L'Estel, de la cual únicamente salió el
número uno. A los 15 años asistió a la Escola
Masana, donde aprendió las técnicas de esmalte al
fuego, aunque lo suyo eran la pintura y el dibujo.

Figura 3
Avui
24-07-1981.

Figura 4
Avui
06-07-1982.

Figura 5
Avui
05-05-1984.

Figura 6
Avui
08-05-1984.
En
1943 realizó su primera exposición en la Sala Rovira
(entonces llamada Salón de Arte Rovira), donde precisamente
hace poco había efectuado una de las últimas. Expuso
diferentes visiones de la ciudad, de aquello que veía por
las calles: los trolebuses, los tranvías, los árboles
y hombres y mujeres sencillos. Tuvieron mucho éxito, aunque
los resultados económicos fueron más bien
pobres.
Durante unos años se dedicó a ayudar a su padre, que
había creado la editorial Mons Floris, que hacía
libros de tirada corta para bibliófilos, con papel de
calidad, encuadernaciones especiales y grandes ilustraciones
coloreadas a mano. En 1946 dirigió el último
número de la revista Arlequín, dedicada al
exlibrismo. Cuando en 1947 murió su padre vivió una
etapa desgraciada, en la cual hizo ilustraciones navideñas e
incluso la totalidad de un libro de bibliófilo elaborado a
mano.

Figura 7
Avui
11-08-1985.

Figura 8
Avui
01-10-1885.

Figura 9
Avui
18-10-1985.
En
1952 participó en un Salón de Humoristas organizado
en la Sala Jaimes, y a partir de entonces su suerte cambió.
Alberto del Castillo, crítico de arte y subdirector del
Diario de Barcelona, le hizo una crítica muy buena y
después le informó de que su diario buscaba alguien
que quisiera hacer un chiste diario y lo contrató.
Conoció el humor blanco de Cesc, "con personajes de la calle
en palabras de él como el basurero, la florista,
el peón caminero o el mendigo". Inició así una
larguísima trayectoria, durante la cual tuvo muchos
problemas con la censura: "recuerdo que tenías que
inventarte sistemas para que los dibujos no quedaran sosos y que a
la vez no fuesen demasiado inteligibles para les autoridades".
Tenían un alto contenido de denuncia social, en la cual los
protagonistas eran los desheredados. En el transcurso de unos
años muy intensos publicó diariamente en el Diario
de Barcelona. Simultáneamente en 1953 editó y
dirigió el Tururut...! Semanario Humorístico de
Actualidades. Reunió los mejores dibujantes y
humoristas, pero el público no respondió y
únicamente se publicaron 17 números. Las
múltiples discusiones con el director Enrique del Castillo,
por los problemas que ocasionaban al diario los personajes de Cesc,
motivaron que éste, ofendido, se despidiera en 1962. Al
salir del Diario de Barcelona tenía el firme
propósito de evitar el chiste diario.

Figura 10

Figura 11
El
dibujante se había hecho un nombre, había estado en
París y en Londres y habían aparecido dibujos suyos
en Jours de France, Ici Paris, Le Rire, Constellation, Esquire,
Lilliput, The Illustrated, Punch, Harper's e incluso en
Paris Match. También participaba en otras revistas, como
Por Favor, Hermano Lobo y Gaceta Ilustrada;
precisamente un chiste publicado en este semanario en 1962 ha sido
protagonista en el recordatorio laico de su entierro (los
asistentes a un entierro van perdiendo el duelo y el gesto triste,
según su posición en el acompañamiento del
ataúd; mientras los personajes de las primeras filas
están compungidos y vestidos completamente de negro, los
más atrasados van aclarando el color de su vestuario y
liberando su comportamiento).
Se
había casado en 1959 con Concepció Martínez
Pedrero, bibliotecaria del Ateneo Barcelonés, y 4
años después ya tenía 3 hijos.

Figura 12
En
1964 apareció en Barcelona Tele/eXpres, y los ruegos
de su director, Sempronio, convencieron a Cesc, que trabajó
allí 4 años. Después pasó al Correo
Catalán, donde colaboró hasta 1975; era una
publicación con un evidente sentido catalán, bajo la
dirección de Andreu Roselló y subdirección de
Manuel Ibáñez Escofet.
El
23 d'abril de 1976 tenía que aparecer Avui, el primer
diario editado en catalán después de la guerra civil.
Cesc creyó un deber escuchar las invitaciones a participar
en este proyecto que le hizo el futuro director Josep Faulí
i Olivella. Aunque su idea era colaborar los primeros meses,
permaneció en Avui cerca de 12 años. Desde el
primer número apareció su chiste, al principio en
primera página y más tarde en la última, muy
cerca del artículo que también diariamente
escribía Josep Maria Espinás. Su repetido
propósito de dejar el denominado "chiste cotidiano" que le
agobiaba reapareció, y ello, unido al parecer a problemas
económicos, motivó dejase el Avui. Su
último chiste, en el cual se despedía de los lectores
del diario con un expresivo ADEUSSIAU [Id con Dios],
salió el 22 de febrero de 1987. Finalmente, la actividad de
periodista humorístico acabó en 1989, después
de unos meses de colaboración en el Diari de
Barcelona, que había recuperado su nombre
auténtico en catalán. I Cesc se dedicó casi
totalmente a su motivación y vocación
artística: la pintura.
Durante todos los años de actividad periodística de
actualidad, Cesc nunca dejó la pintura. En su primera
exposición figuraban diferentes dibujos acuarelados, y en
muchas de las presentadas posteriormente se exponían
pinturas. En 1967 ganó el premio extraordinario del
Ayuntamiento de Barcelona en la Primera Bienal Internacional del
Deporte en las Bellas Artes, con una pintura titulada El
partido. En la pintura continuaba recurriendo a las mismas
temáticas del dibujo, aunque no se puede calificar a Cesc
como un dibujante que pinta, sino que se trata de un verdadero
pintor. Es un pintor de crítica social que introduce en la
pintura el protagonismo del hombre de la calle y la importancia de
los hechos cotidianos convertidos en categoría. Son pinturas
de pincelada simple, con un color de fondo que en el momento de
trabajar los personajes aporta la fuerza del color, de la materia y
de la textura. Utiliza el aceite, el guache y los
acrílicos.
En
otro terreno que quizá él no valoraba
suficientemente, desde los años cincuenta utilizaba la
técnica del grabado, con aguafuertes que eran la
versión gráfica de sus ilustraciones; tuvieron
años de fama las series de felicitaciones navideñas
donde el albañil, el mendigo o grupos de niños son
protagonistas tristes y tiernos a la vez, bajo la luz de las
estrellas de Navidad. La punta seca sobre zinc era su
técnica preferida, porque le permitía dibujar
directamente con una herramienta incisiva como un lápiz,
llegando de lleno hasta los personajes. Ha trabajado también
con aguatinta, resinas, linograbados y litografía. Son
muchos los carteles realizados por Cesc con finalidades
publicitarias no siempre comerciales, a partir de dibujos
reproducidos fotomecánicamente.
Creemos importante recordar 2 revistas catalanas históricas
Serra d'Or y Cavall Fort en las que Cesc
tuvo hasta el último momento una larga tradición de
colaboración. En Serra d'Or publicaba mensualmente un
dibujo, que solía ser de ambiente social; en el ejemplar del
mes d'octubre, sabiéndose gravemente enfermo, no hizo el
chiste habitual y en su lugar se despidió de forma sencilla
y clara con un abrazo y un "gracias por todo". En Cavall
Fort trabajó desde 1961, año de su
creación, con dibujos interiores y portadas. Nos explica que
"en aquella época todos mis dibujos eran en blanco y negro,
la portada número 5 la hice en color. Me hizo mucha
ilusión y me agradó mucho". Últimamente
dibujaba una portada en verano y una en invierno por Navidad, de
tal forma que la correspondiente a diciembre de 2006 (un
niño tirando con una cuerda una estrella navideña) ha
sido la última realizada por Cesc.

Figura 13
Al
iniciar este artículo hemos insinuado que nos
proponíamos escribir unos párrafos dedicados al
deporte, un aspecto de la actividad de Cesc que no había
estado referenciado directamente en ninguno de los trabajos
consultados. En principio creemos que Cesc no tenía especial
interés por esta actividad, aunque tampoco hemos hallado
argumentos contrarios a esta afirmación. Sí existen
pruebas de que poseía un enraizado barcelonismo,
posiblemente más que por el juego en sí, por lo que
este concepto patriótico representaba. Desde buen principio,
durante los primeros años setenta, estuvimos vinculados
ideológicamente y económicamente con Premsa Catalana.
Hemos vivido el Avui desde la diada de 1976 hasta
hoy. Fueron unos años difíciles: transición
política, Generalitat, gobierno catalán,
discrepancias idiomáticas, elecciones continuadas, etc.
Recordemos que los chistes de Cesc salían entonces en
primera página y que reflejaban los hechos más
importantes ocurridos en la jornada. Todo esto nos llevó a
coleccionar la totalidad de los chistes de Cesc aparecidos en el
diario en el curso de los años en los cuales colaboró
en Avui (más de 3.000). La cuidadosa
contemplación de la colección nos ha permitido
identificar unos 80 chistes de cariz deportivo. Curiosamente, el
primer chiste de esta temática no se publicó hasta
finales de febrero de 1977; un descarado arbitraje contra el
Barça, durante el cual fue expulsado del campo el
mítico Johan Cruiff, motivó una airada y violenta
reacción de protesta sociopolítica, que fue cabecera
de todos los diarios. El Barcelona y el fútbol son los temas
más repetidos (37 de fútbol, de los cuales 21
pertenecen al Barça). Otros temas siempre de actualidad son
el Campeonato del Mundo de Fútbol de 1982, el Olimpismo
hasta la concesión de los Juegos Olímpicos del 92, el
Campeonato de Europa de baloncesto, hockey, atletismo, vela y
alpinismo. Los años ochenta son los más
prolíficos en materias deportivas. Aparte de estos dibujos
de la colaboración diaria dedicados al deporte, han llegado
a nuestro conocimiento otros procedentes de diferentes
publicaciones, algunos en color, plasmados en distintas
técnicas más cercanas a la pintura.

Figura 14
El
partido.
Los dibujos de Cesc han sido recopilados en diversos libros; entre
otros, La Costa Brava, Gargots, Tics del país, Els
captaires d'en Cesc, Desarrollo & Desarrollados SA, No som res,
Arriba Spain, La vida en broma, etc. Además había
hecho libros con Josep Maria Espinàs i Ricard Giralt-Miracle
(Guia de ciutadans anònims, con prólogo de
Daniel Giralt Miracle) y con Josep Maria Huertas Claveria (La
poesia prohibida d'en Cesc: vint-i-vuit anys de país i
censura).
Es
incontable el número de exposiciones en las que
participó Cesc en el transcurso de su vida, en las
galerías más destacadas de Cataluña. Hemos de
mencionar especialmente las denominadas Una Historia d'un
País, organizada en 1986 por la Caixa de Catalunya, y la
exposición antológica Consciència
Gràfica d'un País. De l'acudit Periodístic a
la pintura [Conciencia Gráfica de un País. Del
chiste Periodístico a la Pintura], celebrada en el
Palacio de la Virreina y organizada en 2001 por el Instituto de
Cultura del Ayuntamiento de Barcelona.
Cesc, como afirma Josep Maria Cadena, "agradeció los honores
que le hacen, pero nunca cayó en la autocomplacencia".
Fueron muchas las distinciones recibidas durante su vida, comenzado
por el importante premio de dibujo Ynglada-Guillot (1961); el
premio de dibujo de la exposición El Deporte en las
Bellas Artes (1965) por la obra Interior izquierdo; el
premio extraordinario del Ayuntamiento de Barcelona en la Primera
Bienal Internacional del Deporte en las Bellas Artes (1965) por la
obra El partido; el premio Ciudad de Barcelona de Dibujo
(1970); el premio de grabado de la Exposición Nacional de
Arte Contemporáneo (1971); la Creu de Sant Jordi de la
Generalitat de Catalunya (1995); el premio de honor Gato Perich por
su trayectoria de obras de humor (1997); miembro numerario de la
Reial Acadèmia Catalana de Belles Arts de Sant Jordi
(1999).
El
entierro de Cesc fue una clara muestra de la estimación que
sentía Cataluña por el artista. Entre los centenares
de asistentes al acto, queremos resumir lo que pensaba en aquellos
difíciles momentos el que posiblemente mejor le
conocía, Josep Maria Espinàs: "Hemos compartido
muchas cosas con Cesc desde que él hacía un dibujo y
yo un artículo cada día en el diario Avui,
durante años y años". "Lo recuerdo como una persona
cordial y respetuosa, con la que tenía una relación
casi de hermanos y con quien compartía la misma
visión de retrato psicológico de la sociedad."
"Compartíamos también la capacidad de retratar con
ironía la realidad social." "La posguerra fue dibujada por
Cesc [...] y a través de sus dibujos se explican los
problemas de entonces." "Era un hombre de carácter muy
tímido y educado." "Era un artista sin pretensiones, porque
era un inconformista." En Cavall Fort afirman: "Le
recordaremos no solamente por su obra, sino también por su
manera de ser, por su gran humanidad, su sencillez y su
amabilidad".
No
queremos terminar sin explicar una anécdota muy infantil,
que conocemos de primera mano. Tres niñas muy jovencitas
fueron a visitar a Cesc. "¡Dios os guarde! Somos siete
hermanos, y nuestra madre, que es violonchelista, es una gran
admiradora de usted. Hoy cumple cuarenta años, y
querríamos regalarle un dibujo de usted." "Lo haré."
"¿Cuánto costará?" "¿Cuanto
tenéis?" "Mil pesetas." "¡Qué casualidad, es
justamente lo que vale!" Y lo hizo precioso y de gran formato. En
dos ventanas, se ven la madre con el violonchelo y los siete
chavales. Así era Cesc.
Bibliografía
Molas J. Cesc: una història d'un país. Barcelona:
Fundació Caixa de Barcelona; 1986.
Giralt-Miracle D. CESC. Barcelona: Catàleg Galeria Eude;
1999.
Cadena JM, Uberquoi M-C, Vélez P, Huertas JM, Miralles F,
Martínez Pedrero C, Frias García F.
Consciència gràfica d'un país. De l'acudit
periodístic a la pintura. Institut de Cultura. Ajuntament de
Barcelona: Electa; 2001.