Apunts Medicina de l'Esport (Castellano) Apunts Medicina de l'Esport (Castellano)
Apunts Med Esport. 2009;44(162):104-8 - Vol. 44 Núm.162

El atleta de Auguste Rodin

Ramón Balius iJuli

Artículo

El Rodin Museum del Philadelphia Museum of Art posee una importante colección de obras del famoso escultor francés, únicamente superada por la del Musée Rodin de París. En su fundación y posterior desarrollo tuvo un papel decisivo Mr. Samuel Stockton White III, deportista, hombre de negocios y coleccionista de arte.

Samuel Stockton White III, hijo de Mr. J. Clarence White, acaudalado hombre de negocios, nació en Germantown, Pensilvania, en 1876. Bien pronto en la Germantown Academy destacó por su interés hacia la cultura física y por sus notables cualidades anatómicas. Pocos años después fue uno de los miembros más importantes del equipo de gimnasia de la Universidad de Princeton. Sam White era a finales del siglo xix un joven socialmente popular en Filadelfia, especialmente en los ambientes atléticos. En 1898, al declarar Estados Unidos la guerra a España, se alistó como voluntario y fue trasladado a Chickamanga con el Primer Regimiento. Su campaña guerrera duró poco tiempo, pues unas inoportunas fiebres obligaron a su repatriación. Tan pronto recuperó la salud navegó hacia Inglaterra e ingresó en el Cambridge College, donde prosiguió con éxito su actividad física. En Cambridge sus condiciones atléticas llamaron la atención de Eugene Sandow, director de la Sandow Academy (dedicada a cultivar el desarrollo corporal, equivalente al actual culturismo), que se convirtió en su protector y entrenador. En 1899 ganó la Medalla Sandow, destinada a premiar al hombre más fuerte y más perfectamente desarrollado del Reino Unido. Durante estos años Mr. White realizó numerosos viajes, especialmente por Europa, y en dos ocasiones intentó cruzar a nado el Helesponto (antiguo nombre del estrecho de los Dardanelos) en compañía del Dr. William White, de la Universidad de Pensilvania. Fracasaron en su propósito a consecuencia de una ola de frío y de una epidemia. Por este tiempo Sam White, según refiere una crónica aparecida en The Philadelphia Sunday Press del 16 de marzo de 1902, tenía una constitución de simetría y proporciones perfectas, medía 1,75 m y pesaba entre 77 y 81 kg.

En 1901, en ocasión de un viaje a París, un amigo le sugirió a Mr. White que se ofreciera como modelo a Rodin, artista que internacionalmente se hallaba en la cúspide de la fama y del cual era conocida la admiración e interés que sentía por el desarrollo muscular masculino. Conocemos las circunstancias de su encuentro con Rodin gracias a una carta dirigida a un amigo, publicada en la crónica anteriormente citada, a una referencia aparecida en el Evening Bulletin de Filadelfia en 1926 y a una carta que en mayo de 1949 escribió a Mrs. Marley Mason. Presentado a Rodin, éste, después de alabar la belleza de su torso, brazos, hombros y espalda, que según dijo significaban mucho para su trabajo artístico, lo aceptó como modelo. De esta forma nacía la escultura conocida como El atleta o El atleta americano, atendiendo al origen de Mr. Samuel White.

Figura 1 Samuel S. White III en 1902.

Figura 1 Samuel S. White III en 1902.

Pasó bastante tiempo hasta que el maestro estuviera satisfecho con la positura en que debía posar. En primer lugar "me tuvo caminando dando vueltas por el estudio, mientras me estudiaba desde todos los ángulos. Finalmente me pidió que adoptase una postura natural, a mi manera. Me senté en una silla, en la posición más fácil y natural, descansando los brazos sobre las piernas [...]. Rodin se mostró de acuerdo con esta posición e inmediatamente comenzó a trabajar". Este relato parece demostrar que la posición de El atleta no estaba inspirada en El pugilista (escultura en bronce del Museo Romano de las Termas), como insinúa Denys Sutton en su libro Triumphant Satyr: the world of Auguste Rodin. El escultor francés únicamente podía conocer esta obra por fotografía, posibilidad difícil a finales del siglo xix, pues si bien Rodin estuvo en Roma el 1876, El pugilista no fue descubierto hasta 1878.

Figura 2 Primera versión de El atleta. Museum Philadelphia of Art.

Figura 2 Primera versión de El atleta. Museum Philadelphia of Art.

Figura 3 Segunda versión de El atleta (posición de frente). Museum Philadelphia of Art.

Figura 3 Segunda versión de El atleta (posición de frente). Museum Philadelphia of Art.

Figura 4 Segunda versión de El atleta (posición de perfil). Museum Philadelphia of Art.

Figura 4 Segunda versión de El atleta (posición de perfil). Museum Philadelphia of Art.

Figura 5 El pugilista. Museo de las Termas, Roma.

Figura 5 El pugilista. Museo de las Termas, Roma.

En su trabajo Rodin utilizaba pequeñas bolitas de arcilla amasada que sostenía en la mano izquierda y distribuía con la derecha, "con un infinito sentido de los detalles [...]. Mientras trabajaba se mostraba emocionado y muy temperamental [...]. Algunos días casi no hablaba [...]. Cuando empecé a posar no esperaba nada, pero después de una semana más o menos Rodin me dijo que pensaba darme un modelo en yeso del trabajo. Pasados unos días, le pregunté si sería posible realizar una copia en bronce que yo estaría dispuesto a pagar. Ante mi sorpresa y satisfacción, me dijo que me regalaría un modelo en bronce. Fue fantásticamente generoso, porque el fundido es caro y Rodin no es rico [...]. La obra, en cuanto llegue a América, tendrá un valor considerable, por encima de los mil dólares".

Figura 6 Ejemplares de la primera versión de El atleta, propiedad del Comité Olímpico Internacional.

Figura 6 Ejemplares de la primera versión de El atleta, propiedad del Comité Olímpico Internacional.

En la carta publicada en 1902 White incluye dos fotografías realizadas personalmente y que se reproducen en el artículo antes citado, una de Rodin junto a la puerta del su estudio, y otra de la obra en yeso sin acabar.

Figura 7 The Philadelphia Sunday Press, marzo de 1902.

Figura 7 The Philadelphia Sunday Press, marzo de 1902.

Figura 8 El atleta (obra en yeso) en el taller de Rodin (1906).

Figura 8 El atleta (obra en yeso) en el taller de Rodin (1906).

Después de varias sesiones, cuyo número desconocemos, Samuel White regresó a Londres, aunque, como escribía a su amigo, "espero volver a posar para él algún día". Y efectivamente volvió a París y posó nuevamente en 1904.

De El atleta americano se conocen dos versiones. La primera, la que Rodin regaló a Sam White, en la que la cabeza está dirigida hacia delante; y la segunda, en la que el deportista tiene la cabeza girada hacia la izquierda del espectador. Es evidente que el modelo fue el mismo de las dos versiones, pero nos atrevemos a señalar que las características anatómicas de ambas no son semejantes. La segunda versión no muestra la exuberante hipertrofia muscular de la primera, e incluso creemos que difieren en detalles como la raya del peinado. Probablemente la segunda versión fue realizada en 1904, cuando Samuel White había reducido su entrenamiento. Una nota aparecida en el Evening Bulletin de Filadelfia en 1926, al pie de una fotografía en la cual White se encuentra junto a esta segunda versión, afirma que posó para su realización en 1904.

De la primera versión existen varios ejemplares, que difieren por pequeñas diferencias de tamaño, de los cuales el más frecuente mide 40 cm de altura y presenta un acabado brillante y liso y una tonalidad oscura. Tienen estas características los ejemplares del Musée Rodin de París, de la Stanford University Art Galery, de una colección privada de Beverly Hills, de la colección de Samuel White y el adquirido hace unos dos años por el Comité Internacional Olímpico y colocado en el centro del vestíbulo del edificio oficial del COI en el Château de Vidy. En todos y en diferente localización es visible la firma A. Rodin. Existen varios ejemplares -cinco o seis- en colecciones privadas, de 39 cm de altura, uno de ellos propiedad del Comité Internacional Olímpico (expuesto en el Musée Olympic de Lausana), que muestran un acabado mate, poco liso y una coloración ligeramente más clara.

La segunda versión mide 43 cm de altura, es de coloración oscura y brillante y en la base muestra la firma A. Rodin y el nombre del fundidor, Alexis Rudier París. Según parece, poseen ejemplares de esta versión el Rodin Museum de Filadelfia, la Peter Stuyvesant Foundation de Stellenbosch y tres colecciones privadas de Nueva York, Santa Bárbara y Washington. En una colección de Oyster Bag (Nueva York) hay un ejemplar de 48 cm que fue adquirido a Rodin en 1913 por Mr. Nickerson. Aunque para un profano pueda parecer que son muchos los ejemplares y variantes conocidos de El atleta, es necesario dejar constancia de que esta obra es, sin duda, una de las menos difundidas de Rodin, si se compara con lo que sucede con las esculturas más conocidas del genio de Meudon.

Hemos de señalar la posición relajada e indiferente de El atleta, que contrasta con las actitudes tensas de otras obras de Rodin, como La edad de bronce, El hombre que camina o el mismo Pensador. El hecho se ha interpretado como un cambio profundo en la estética de Rodin, aunque también cabe pensar que a un modelo profesional le es difícil o imposible adoptar la actitud relajada y ausente que tan fácilmente puede alcanzar el deportista, que se concentra antes de realizar un esfuerzo.

Sabemos que Samuel Stockton White III, ya en Cambridge, se interesaba vivamente por el arte, y sin duda este interés fue el que le llevó hasta Rodin. De vuelta a Filadelfia se ocupa de su negocio, la Samuel Stockton White Dental Manufactures, que le permite viajar con mucha frecuencia, especialmente por Europa, como representante de la empresa, y económicamente enriquecer su colección de arte. Su boda con Vera M. White, artista profesional americana de gran sensibilidad, especialmente brillante en la realización de acuarelas de flores, campos y jardines, ayudó poderosamente al crecimiento de la colección en cantidad y en calidad. La casa de los White, aparentemente modesta, acogía con frecuencia reuniones de artistas amigos, como Matisse, Pascin o Charles Demuth, y albergaba una colección que llegó a poseer cerca de 400 obras, entre las que es posible encontrar óleos, acuarelas, guaches, pasteles y dibujos de Braque, Cézanne, Chagall, Demuth, Degas, Dufy, Forain, Gauguin, Van Gogh, Matisse, Modigliani, Pascin, Picasso, Renoir, Rouault, Utrillo y Vera M. White, así como un extraordinario conjunto de pinturas y dibujos asiáticos, especial­mente japoneses.

Figura 9 Samuel S. White III en 1930. Fotografía de Man Ray.

Figura 9 Samuel S. White III en 1930. Fotografía de Man Ray.

Figura 10 Vera M. White en 1930. Fotografía de Man Ray.

Figura 10 Vera M. White en 1930. Fotografía de Man Ray.

Sam White nunca abandonó los ambientes atléticos, y en ellos coincidió con Jules E. Mastbaum, importante empresario de salas de exhibición cinematográfica y filántropo. Mr. Mastbaum, gran amante del arte francés, había ofrecido regalar a su ciudad un pequeño museo que reflejara los aspectos más elegantes de las bellas artes. Mr. White descubrió Rodin a su amigo y le transmitió su entusiasmo por la obra del artista francés. A partir de 1922, Mastbaum -preso, como comenta su colaborador Albert Rosenthal, de una "manía" [sic] por Rodin- comenzó a adquirir obras de éste en París, primero a través de colaboradores y después personalmente. Al morir Mastbaum en 1926, la colección alcanzaba los 108 ejemplares, entre los que se encontraba la segunda versión de El atleta. El Rodin Museum se inauguró en 1929, siguiendo las ideas de su fundador.

Los White colaboraron siempre en el mantenimiento y el engrandecimiento del Philadelphia Museum of Art: Samuel formó parte del Consejo y Vera actuó como administradora. Después de la muerte de Mr. White en 1952, Vera realizó diversas donaciones, y al fallecer ella misma, la totalidad de la colección pasó a engrosar los fondos artísticos del museo. Como es lógico, El atleta que Rodin regaló a Samuel White entró en el Rodin Museum, único en el mundo que posee las dos versiones de la obra, que se exponen frente a frente en la misma sala.

La historia de Mr. Samuel Stockton White III y de El atleta de Rodin es una clara demostración de la fuerza que puede alcanzar la conjunción entre arte y deporte: desde motivar una obra de arte hasta forjar la creación de un museo.