Apunts Medicina de l'Esport (Castellano) Apunts Medicina de l'Esport (Castellano)
Apunts Med Esport. 2014;49:59-66 - Vol. 49 Núm.182 DOI: 10.1016/j.apunts.2013.09.001

Revisión de los fundamentos teóricos de la gimnasia abdominal hipopresiva

M.D. Cabañas Armesilla a,, A. Chapinal Andrés b

a Departamento de Anatomía y Embriología Humana II, Facultad de Medicina, Universidad Complutense de Madrid, Ciudad Universitaria, Madrid, España
b Instituto Metrad de Medicina Deportiva, Madrid, España

Palabras clave

Gimnasia abdominal hipopresiva. Suelo pélvico. Ejercicios abdominales. Incontinencia urinaria.

Resumen

La gimnasia abdominal hipopresiva (GAH) es un sistema de tonificación de la musculatura abdominal, del suelo pélvico y de los estabilizadores de la columna. Como característica diferenciadora se alega que estos ejercicios no provocan aumento de la presión abdominal.

El objetivo es evaluar la validez de los fundamentos teóricos de la GAH y fundamentar su práctica. Para ello se ha realizado una revisión bibliográfica.

Se han encontrado discrepancias entre los fundamentos teóricos de la GAH en los siguientes puntos: a) La GAH estimula los centros espiratorios e inhibe los inspiratorios. b) La GAH estimula el centro neumotáxico. c) La GAH logra una relajación postural diafragmática. d) Los centros supraespinales respiratorios modulan la tensión postural de la musculatura respiratoria. e) Entrenar la musculatura abdominal mediante ejercicios fásicos disminuye el tono postural. f) Para prevenir la incontinencia urinaria de estrés, se debe priorizar la tonificación de las fibras musculares tipo  i del suelo pélvico.

Artículo

Introducción y objetivo

En 2007, la gimnasia abdominal hipopresiva (GAH) se introduce en el sector del fitness en España. Como característica diferenciadora, se alega que es una técnica de tonificación muscular beneficiosa para la faja abdominal pero que, a diferencia de otras propuestas, como los ejercicios abdominales tradicionales clásicos (elevaciones de tronco, piernas o ambos segmentos) o del método Pilates, no provoca efectos negativos sobre el suelo pélvico (incontinencia urinaria y/o prolapsos vesicouterinos y rectales)1, 2. Existe una tendencia a incluir y desarrollar aspectos neurofisiológicos en relación con algunas de las técnicas sin exponer las bases y los conocimientos existentes sobre ellas, y ello conduce a la confusión3 tanto del profesional como del usuario final.

Este artículo tiene como objetivo evaluar la validez de los fundamentos teóricos de la GAH y fundamentar su aplicación práctica.

Métodos

Se realizó una revisión bibliográfica. Las palabras clave empleadas para la búsqueda fueron: «método hipopresivo», «gimnasia abdominal hipopresiva», «abdominales hipopresivos», «ejercicios hipopresivos», «suelo pélvico» e «incontinencia urinaria». Se utilizó el motor de búsqueda Google Académico y la base de datos TESEO. En lengua inglesa, se emplearon las palabras clave «hypopressive exercise», «hypopressive abdominals», «hypopressive method», que se rastreó en los buscadores científicos PubMed (MEDLINE), Science Direct y SportDiscus. También se buscó de forma manual en los libros, monografías y artículos publicados fuera de estas fuentes. Se siguió la estrategia de bola de nieve para lograr encontrar la mayor cantidad de información posible.

Respecto a los criterios de inclusión, se utilizaron estudios, revisiones, artículos y libros que describieran las bases fisiológicas de la GAH y estuvieran redactados por Caufriez y/o instructores certificados de GAH. Al ser un tema relativamente novedoso, no se limitaron los años de búsqueda.

Origen y evolución de la gimnasia abdominal hipopresiva

Las técnicas hipopresivas fueron creadas por Marcel Caufriez (doctor en Ciencias de la Motricidad) como recuperación del parto4, tras constatar que las mujeres que realizaban abdominales como terapia rehabilitadora recuperaban peor el suelo pélvico que las que no los practicaban. En 1980 las denominó «aspiración diafragmática», y a partir de ellas se constituyó la GAH5. En 2006 desarrolló las técnicas hipopresivas aplicadas al deporte y al fitness, denominándolas «hipopresivos dinámicos» o «Reprocessing Soft Fitness» (RSF)1, 4.

Existen diversos programas de GAH en función del objetivo y de la persona. Los programas para fitness y deporte se catalogan en RSF Reprocessing Soft Fitness (dinámicos, sexo, pareja y dance) y Reprocessing Speed Fitness4.

Principios técnicos de los ejercicios

La GAH engloba ejercicios posturales sistémicos que buscan la disminución de la presión intraabdominal (PIA)6; además, son ejercicios respiratorios asociados a un ritmo concreto marcado por el instructor7. En relación con la variación de la PIA, se utiliza una terminología que hace mención desde el mayor grado de presión (hiperpresivo) hasta el menor grado de presión (hipopresivo)8.

La hiperpresión abdominal cuantitativa es definida por Caufriez como «aquella diferencia de presión igual o superior a 30 mmHg, medida mediante manómetros de presión intracavitarios»1, 2.

Pautas técnicas para la realización de los ejercicios hipopresivos 1,9

  • Autoelongación. Estiramiento axial de la columna vertebral para provocar una puesta en tensión de los músculos espinales profundos y músculos extensores de la espalda.

  • Doble mentón. Empuje del mentón que provoca tracción de la coronilla o punto vértex hacia el techo.

  • Decoaptación de la articulación glenohumeral. Se provoca realizando una abducción de las escápulas y con activación de los músculos serratos.

  • Adelantamiento del eje de gravedad. Desequilibrio del eje anteroposterior que implica variación del centro de gravedad en dirección ventral.

  • Respiración costodiafragmática. Durante la «fase de inspiración normal» se incrementa el volumen de la caja torácica y se reduce la presión dentro de ella por la apertura de las costillas hacia fuera y arriba, aumentando el diámetro transverso y anteroposterior de la misma, lo que permite la expansión pulmonar y la entrada del aire. El músculo motor principal es el diafragma, que se aplana en dirección caudal y agranda la caja torácica en sentido craneocaudal; aunque en menor grado actúan asimismo los músculos intercostales laterales, elevando las costillas y generando un ensanchamiento de la caja torácica en dirección anteroposterior y transversal. El músculo esternocleidomastoideo y los músculos serratos anteriores y posteriores pueden ayudar a esta acción creando una «inspiración forzada». La «espiración tranquila o normal» es un proceso pasivo que comienza cuando se relajan los músculos inspiratorios disminuyendo la cavidad torácica junto a la retracción elástica del tejido pulmonar. En la «espiración forzada» se contraen los músculos espiratorios (intercostales internos y abdominales: transverso, oblicuo menor y mayor y recto abdominal) que empujan los órganos abdominales contra el diafragma relajado, aumentando su forma de cúpula y disminuyendo por tanto el diámetro de la cavidad torácica10, 11.

  • Apnea espiratoria. Espiración total de aire con apnea mantenida (entre 10 y 25 s según nivel). Se añade una apertura costal simulando una inspiración pero sin aspiración de aire, junto con un cierre de la glotis; contracción voluntaria de los músculos serratos mayores y de los músculos elevadores de la caja torácica.

La sesión de GAH dura entre 20 min y una hora. Cada ejercicio se repite un máximo de 3 veces7.

En las figura 1, figura 2 se muestra la ejecución de distintos ejercicios de GAH.

Hipopresivo en cuadrupedia. Colocación: en cuadrupedia; tobillos en flexión y dedos apoyados; brazos en rotación interna, codos ligeramente flexionados y abducción de escápulas; barbilla pegada al pecho. Ejecución: realizar 3 ciclos de inspiración (nariz)-espiración (boca) forzada. Tras la última espiración mantener la apnea y abrir al máximo las costillas. Tras 10-30 s, inspirar. Repetir 3 veces el ejercicio.

Figura 1. Hipopresivo en cuadrupedia. Colocación: en cuadrupedia; tobillos en flexión y dedos apoyados; brazos en rotación interna, codos ligeramente flexionados y abducción de escápulas; barbilla pegada al pecho. Ejecución: realizar 3 ciclos de inspiración (nariz)-espiración (boca) forzada. Tras la última espiración mantener la apnea y abrir al máximo las costillas. Tras 10-30 s, inspirar. Repetir 3 veces el ejercicio.

Hipopresivo en decúbito supino. Colocación: tendido en decúbito supino; pierna derecha cruzada por encima de la izquierda, pies en flexión; brazos extendidos a los lados de la cabeza, ambas manos en flexión y la derecha colocada debajo de la izquierda. Ejecución: realizar 3 ciclos de inspiración (nariz)-espiración (boca) forzada. Tras la última espiración mantener la apnea y abrir al máximo las costillas. Tras 10-30 s, inspirar. Repetir 3 veces el ejercicio.

Figura 2. Hipopresivo en decúbito supino. Colocación: tendido en decúbito supino; pierna derecha cruzada por encima de la izquierda, pies en flexión; brazos extendidos a los lados de la cabeza, ambas manos en flexión y la derecha colocada debajo de la izquierda. Ejecución: realizar 3 ciclos de inspiración (nariz)-espiración (boca) forzada. Tras la última espiración mantener la apnea y abrir al máximo las costillas. Tras 10-30 s, inspirar. Repetir 3 veces el ejercicio.

Paradigma hipopresivo

El término «paradigma» se puede considerar como una realización científica universalmente reconocida que durante cierto tiempo proporciona modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica12.

Este análisis se fundamenta, entre otras informaciones, sobre la nota de prensa publicada por la Federación Española de Medicina del Deporte (FEMEDE) en diciembre de 2012, en la que el presidente dice: «Se puede afirmar con rotundidad que la ejecución de ejercicios abdominales tradicionales, realizados con la técnica correcta, está perfectamente indicada en el contexto deportivo y de rehabilitación y prevención, que no existe una justificación para sustituirlos por los ejercicios hipopresivos y que, en cualquier caso, los abdominales deben formar parte de un plan global de ejecución de ejercicios que debe ser dirigido por profesionales sanitarios, en el contexto sanitario, y por profesionales de las ciencias del deporte, en el contexto de la preparación física»13.

En el paradigma de la GAH se recogen los siguientes puntos1:

  • 1. Estimulación sistémica propioceptiva bajo una puesta en situación postural global.

  • 2. Estimulación sensitiva neumotáxica amplificada por una situación de hipoxia e hipercapnia.

  • 3. Respuesta motriz de divergencia destinada a los músculos respiratorios, antigravitatorios y lisos, inervados por el sistema nervioso simpático.

Desarrollo y discusión Actividad física y suelo pélvico

Los orígenes de la GAH están ligados a la recuperación de la musculatura del suelo pélvico (MSP) tras el parto. El puerperio es una situación fisiológica especial, y a consecuencia del parto vaginal se suele producir daño en la MSP por diversos motivos, dando lugar a incontinencia urinaria de estrés o de esfuerzo (IUE)14, 15, 16.

La IUE se define como una pérdida urinaria asociada a los incrementos de presión abdominal, en ausencia de contracción del detrusor17. La IUE se debe a una alteración de la presión uretral en reposo, por déficit intrínseco de la musculatura lisa uretral18 o por la ausencia de refuerzo de la presión uretral durante los incrementos bruscos de presión abdominal19, 20.

Pinsach et al.21 aluden a una clara relación entre ejercicio físico e IUE, atribuyendo el aumento de presión abdominal como factor causante. Entre los artículos que se citan al respecto se encuentran los de Jolleys22, Bø et al.23, 24, 25, Nygaard et al.26 y Grosse27, siendo factores clave la actividad deportiva practicada, la frecuencia y la intensidad de entrenamiento. Pero estos trabajos estudian la prevalencia de IU, por lo que no resultan válidos para establecer la causalidad entre la exposición y la enfermedad.

Cabe diferenciar entre el deporte de competición y el deporte-salud. Si comparamos la prevalencia de IUE en mujeres físicamente activas pero que no compiten con la de mujeres sedentarias, encontramos que la prevalencia es menor en el primer grupo28, 29, 30.

Pinsach et al.21 apuntan que es necesario un cambio en los métodos de entrenar la musculatura abdominal, puesto que la ejecución de determinados ejercicios abdominales puede ser ineficaz y peligrosa para la MSP. Caufriez et al.1 relacionan la contracción voluntaria de los músculos abdominales con un aumento de la PIA que conlleva una disminución del tono muscular (debilidad) del abdomen y de la MSP.

En 2001, Sapsford y Hodges31 señalan que durante la práctica de ejercicios abdominales tradicionales en personas sanas aumenta la PIA, que provoca una activación refleja de la MSP. Jozwik32 constata que la PIA genera una contracción refleja del músculo elevador del ano (MEA) de la pelvis, ejerciendo una compresión externa adicional en las paredes de la uretra, y por lo tanto la prevención pasiva de la fuga de orina. Por ello llegamos a pensar que, en condiciones normales, el cuerpo humano está fisiológicamente preparado para soportar aumentos moderados y puntuales de PIA, como los que se originan durante la realización de ejercicios abdominales tradicionales correctamente ejecutados.

Tanto la mujer en el posparto como la deportista profesional se deben considerar como grupos de población especial a la hora de diseñar programas de entrenamiento, prevención y recuperación.

Paradigma hipopresivo. Punto 1. Estimulación sistémica propioceptiva bajo una puesta en situación postural global

El sistema propioceptivo incorpora y procesa informaciones sensoriales medidas por mecanorreceptores localizados en músculos, tendones, articulaciones, ligamentos y tejidos cutáneos.

Caufriez et al.1 determinan que al ejecutar los ejercicios de la GAH en las diferentes posiciones, se produce una estimulación global del sistema propioceptivo.

Paradigma hipopresivo. Punto 2. Estimulación sensitiva neumotáxica amplificada por una situación de hipoxia e hipercapnia Sistema de la regulación nerviosa de la respiración 33

El ritmo básico de la respiración depende de grupos neuronales situados en el bulbo raquídeo y el puente de Varolio. El volumen de la cavidad torácica se modifica con la acción de los músculos respiratorios, que se contraen y se relajan al recibir los impulsos nerviosos que transmiten los centros encefálicos. El centro respiratorio se compone de un grupo muy disperso de neuronas, que se divide en 3 partes:

  • 1 Área de la ritmicidad bulbar, compuesta por las áreas inspiratorias y espiratorias. Controla el ritmo básico de las respiraciones. La mayoría de las neuronas del área espiratoria permanecen inactivas durante la respiración normal, puesto que la espiración se deriva del rebote pasivo elástico de los pulmones y de la pared torácica al relajarse el diafragma. Estas neuronas se activan en la espiración forzada.

  • 2 Área neumotáxica. Transmite impulsos inhibitorios al área inspiradora al final de la inspiración, facilitando la espiración. Su función es evitar que los pulmones se llenen demasiado. Cuanto más activa esté esta área, más rápida será la frecuencia respiratoria.

  • 3 Área apnéusica. Envía impulsos excitatorios al área inspiradora. Suele estar activa, excepto cuando se activa el área neumotáxica.

    Aunque el ritmo básico de la respiración se establece y coordina en el área inspiratoria, puede modificarse en respuesta a otros impulsos provenientes de otras regiones encefálicas y de receptores del sistema nervioso periférico, como:

  • 4 Corteza cerebral. Tiene conexiones con el centro respiratorio, por lo que es posible modificar voluntariamente la respiración, e incluso detenerla durante un breve tiempo.

  • 5 Regulación química de la respiración. Mantiene las concentraciones sanguíneas apropiadas de O2 y CO2 y responde ante cambios en dichos parámetros. Para ello existen quimiorreceptores centrales, localizados en el bulbo raquídeo, y quimiorreceptores periféricos, localizados en el cuerpo aórtico y en los cuerpos carotídeos.

Según Caufriez et al.1 y Rial et al.4, la GAH realiza una importante acción respiratoria, pues estimula los centros espiratorios del tronco cerebral (centro neumotáxico y centro respiratorio bulbar ventral) e inhibe los inspiratorios (centro apnéustico y centro respiratorio bulbar dorsal). Esta respuesta neumotáxica es debida al mantenimiento de la apnea espiratoria durante la ejecución de los ejercicios, que provoca un estado cercano a la hipercapnia y la hipoxia.

Caufriez plantea que en estado de hipoxia e hipercapnia se estimula el centro neumotáxico. Este estimula el centro bulbar ventral que inhibe la contracción del diafragma, facilitando su relajación postural, y activa la musculatura de la pared abdominal y del suelo pélvico, todo ello mediante un circuito neurológico divergente.

Ejecución de los ejercicios hipopresivos a nivel respiratorio

  • 1 Fase de inspiración forzada. La corteza cerebral manda información a los centros inspiradores, que envían la orden de contracción de los músculos inspiratorios.

  • 2 Fase de espiración forzada. Activación de los centros espiradores y estimulación de los músculos espiratorios.

  • 3 Fase en apnea. Disminución de la concentración de O2 y aumento de la concentración de CO2 en la sangre arterial.

  • 4 Fase de inspiración forzada tras la apnea. Activación de los quimiorreceptores centrales y periféricos. Estimulación de las áreas inspiratorias del bulbo raquídeo, del músculo diafragma y los otros músculos auxiliares de la respiración. Hiperventilación hasta restaurar los niveles normales de O2 y CO2.

Como postula Caufriez, la GAH provoca una situación de hipoxia e hipercapnia. Pero a diferencia de su teoría, esto provoca una activación de los centros inspiratorios para poder restaurar la respiración normal. Por lo tanto, se produce un aumento del trabajo respiratorio del diafragma. De hecho, si no fuera así se anularía la posibilidad de volver a inspirar y, por lo tanto, el ejercicio provocaría la muerte. Tampoco se produce una activación del centro neumotáxico.

Las referencias bibliográficas que Caufriez menciona para justificar su teoría aluden, por un lado, a la influencia del genoma de las ratas en la respiración reportado por Hodges et al.34, y por otro, a que las señales de finalización de la inspiración desde el centro neumotáxico son emitidas durante todo el ciclo respiratorio y actúan como reguladoras de la frecuencia y el volumen de aire inspirado. En la hipercapnia, las frecuencias de descarga neuronales no aumentaron. Durante la hipoxia severa se produjo una disminución de la actividad del nervio frénico y una activación de la apneusis35. En dichos estudios no se refiere que ante una situación de hipercapnia e hipoxia exista una mayor actividad en el centro neumotáxico.

Paradigma hipopresivo. Punto 3. Respuesta motriz de divergencia destinada a los músculos respiratorios, antigravitatorios y lisos inervados por el sistema nervioso simpático

Entendemos por músculos respiratorios los de las vías respiratorias superiores, el diafragma, los intercostales, la faja abdominal (transversos del abdomen, oblicuos internos y externos y rectos del abdomen) y el suelo pélvico.

Explicación que se ofrece sobre el efecto de la gimnasia abdominal hipopresiva en estas estructuras

Músculo diafragma. Según Esparza8, los ejercicios hipopresivos logran una disminución de la actividad tónica del diafragma, facilitan la relajación del diafragma. Caufriez afirma que estas técnicas disminuyen muy fuertemente la actividad postural del diafragma torácico y provocan una serie de reacciones de divergencia motriz (originadas por la activación del centro neumotáxico), afectando a la esfera cardiovascular, a los músculos antigravitatorios y a los músculos abdominales y perineales1, 36.

Tres son los puntos que se postulan para explicar la relajación del diafragma:

  • 1. Adelantamiento del eje de gravedad.

  • 2. Contracción de la musculatura esquelética inspiratoria en la fase de apnea espiratoria.

  • 3. Situación de hipercapnia derivada de la apnea. Como justificación se cita el trabajo de Hodges et al.37.

Según Caufriez et al.1, la contracción voluntaria de los serratos mayores y de los músculos elevadores de la caja torácica, así como la autoelongación de la columna cervical, estimulan los mecanorreceptores respiratorios que inhiben los núcleos inspiratorios. Los centros respiratorios supraespinales tienen una acción de control tónico postural fásico sobre los músculos respiratorios, y la activación o inhibición de dichos centros permite modular la tensión postural.

La actividad respiratoria de los músculos respiratorios está regulada por la red neuronal del bulbo raquídeo, pero la actividad postural de estos músculos está controlada por diferentes sistemas motores pertenecientes al sistema nervioso central, como son: las áreas de asociación de la corteza parietal posterior y prefrontal dorsolateral, las áreas premotoras, el área motora primaria, el cuerpo estriado, el núcleo subtalámico, la sustancia negra, el núcleo rojo, los núcleos de la formación reticular, los núcleos vestibulares, el colículo superior, el cerebelo y las motoneuronas del tronco del encéfalo y la médula espinal38.

El diafragma es un músculo con 2 funciones principales, una respiratoria y otra postural, ambas controladas por sistemas neuronales diferentes.

Hodges et al.37 evaluaron si ante una situación de aumento del trabajo del diafragma (hiperventilación por déficit de O2) ambas funciones mantenían la misma prioridad.

Para ello tomaron medidas mediante electromiografía profunda de la actividad eléctrica del diafragma y la musculatura abdominal. Se tomaron 5 medidas: la primera en situación basal como control y 4 medidas más, bajo el protocolo de 10 s en hipercapnia inducida y moviendo los brazos, seguidos de 50 s de respiración normal sin movimiento de brazos. El trabajo concluye que la actividad estabilizadora del diafragma asociada al movimiento de los brazos disminuye cuando se aumenta la demanda respiratoria. Al mismo tiempo se identificó una disminución tanto fásica como tónica de la actividad del músculo transverso abdominal. Como mecanismo compensatorio se produce una activación de la musculatura superficial de la pared abdominal. Los hallazgos de este estudio sugieren que la estabilidad de la columna vertebral se puede ver comprometida en situaciones de aumento de la demanda respiratoria, como en el ejercicio o en enfermedades respiratorias.

La inhibición de los centros inspiratorios mediante la contracción voluntaria de los serratos no tiene por qué influir en la función postural del diafragma facilitando su relajación.

Para poder afirmar que la GAH relaja el diafragma se debería investigar de manera protocolizada, reglada científicamente, para confirmar dicha cadena de acontecimientos fisiológicos, dado que en el trabajo de Hodges et al.37 se evidencia una relajación postural diafragmática que no llega nunca a niveles basales con los ejercicios que protocoliza, que son diferentes a la GAH. Caufriez solo se basa en observaciones en sus pacientes con hernia hiatal por deslizamiento y con reflujo gastroesofágico, pero falta el estudio científico de los cambios manométricos del esfínter esofágico inferior en comparación con población control, junto con la medición de la PIA rectal y la manometría del esfínter uretral, y completarlo con estudios de pH-metría esofágica y gástrica y de bioimpedanciometría esofágica para confirmar la adecuación de la GAH en paciente con enfermedad por reflujo gastroesofágico y con hernia hiatal por deslizamiento y tras la cirugía antirreflujo, basándonos en que al aumentar la concentración de CO2 aumentan la cantidad y la concentración gástrica de ácido clorhídrico (CLH), debido probablemente a un aumento de la circulación en la mucosa gástrica y a un efecto parasimpático del CO2. Además, el incremento de hidrogeniones en las células glandulares puede facilitar la síntesis de CLH, que junto a la hipoxemia puede contribuir a la génesis de erosiones gástricas, bulbitis duodenales, etc.39, 40.

Faja abdominal. El músculo esquelético es un tejido capaz de realizar diferentes funciones, desde una contracción débil a una máxima, así como de encargarse del mantenimiento de la posición del cuerpo. Esta versatilidad se debe en parte a la existencia de varios tipos de fibras musculares. La diferenciación funcional entre las fibras musculares responde al comportamiento de la miosina ATPasa y permite clasificar las fibras musculares en distintos tipos41. Las fibras musculares tipo ii tienen una estructura de axón más grueso, con alta frecuencia de impulsos en la unidad de tiempo, y se reclutan a mayor velocidad que las fibras lentas tipo i. Otra diferencia la constituyen los reservorios de glucógeno, los cuales predominan en las fibras tipo ii. Las fibras tipo i tienen una mayor densidad mitocondrial y son menos fatigables, aunque presentan menor desarrollo de la fuerza. Según el grupo muscular, habrá predominio de uno de los tipos básicos de fibra muscular sobre el otro41. En humanos encontramos fibras tipo i, tipo iia y tipo iib42.

Según Caufriez et al.1, la faja abdominal, contiene una proporción de fibras tipo i del orden del 75%, mientras que las de tipo iib suponen el 4%. Sus funciones son sostener y revestir los órganos digestivos, lograr una sinergia respiratoria ofreciendo un contraapoyo al diafragma y la amplificación hidrostática de la fascia toracolumbar. Estas funciones son esencialmente dependientes de la actividad postural no voluntaria del músculo (tono muscular). Las funciones accesorias de la faja abdominal son la sinergia de la flexión del tronco en decúbito y la espiración forzada. Estos autores consideran que dichas funciones son estrictamente fásicas, y por ello entrenar la faja abdominal —que es un grupo muscular tónico que suele presentar déficit de la actividad postural en reposo— mediante ejercicios fásicos, voluntarios y contra ciertas resistencias lleva inevitablemente a una disminución del tono postural21. Caufriez considera que si las fibras tipo i se entrenan de manera fásica, se trasformarán en fibras tipo ii y la faja abdominal perderá su función de sostén. Para ello propone un sistema de entrenamiento de la musculatura abdominal por vía refleja. Blendine Calais-Germain43 indica que es posible meter el vientre sin contraer los abdominales de manera voluntaria. Para ello es necesario abrir la caja torácica, y así el tórax adopta un papel de ventosa: atrae hacia sí la masa de las vísceras del abdomen, el vientre asciende y se ahueca.

Caufriez et al.1 diferencian entre actividades tónicas (implican el reclutamiento involuntario de las fibras musculares tipo i) y actividades fásicas (implican un reclutamiento voluntario de las fibras musculares tipo ii). Pero la contracción muscular involuntaria está reservada a las fibras musculares lisas, que están inervadas por el sistema nervioso autónomo. Las fibras esqueléticas se pueden contraer de manera voluntaria o refleja.

El reclutamiento de las fibras musculares es progresivo. En los ejercicios que impliquen menos fuerza se reclutarán muchas fibras tipo i y pocas fibras tipo ii. A medida que aumente la intensidad del ejercicio, además de las fibras tipo i se reclutarán más fibras tipo ii, sin que por ello se inhiba la contracción de las fibras tipo i42.

La composición fibrilar de un músculo depende, entre otros factores, de la genética y del uso de ese músculo. El músculo esquelético es capaz de adaptarse a las demandas funcionales. Mediante electroestimulación, las fibras rápidas pueden cambiar hacia fibras lentas. Pero no se ha conseguido demostrar que un músculo lento se convierta en uno rápido4. No está claro que el entrenamiento sea capaz de producir transiciones en los músculos humanos respecto al porcentaje de fibras tipo i. Los estudios indican que los porcentajes de fibras i y ii vienen definidos genéticamente. Sí se han demostrado transiciones entre los distintos tipos de fibras ii, disminuyendo el número de fibras iib y aumentando el de iia41, 42.

Según estos datos, entrenar el abdomen con ejercicios fásicos no tiene por qué disminuir el número de fibras tipo i ni provocar su denervación. Por lo tanto, la realización de abdominales tradicionales no tiene por qué disminuir el tono postural.

Suelo pélvico. Se denomina así al conjunto de estructuras que cierran la parte inferior de la cavidad abdominopelviana. Petros44 propone estudiar el suelo pélvico como si se tratara de un ejercicio en el que se mide la capacidad de resistencia de un puente colgante, con un sistema vertical de suspensión y un sistema horizontal de soporte. Los componentes estructurales estarían representados así:

  • Los pilares y cimientos, por los huesos de la pelvis; el sistema de suspensión, por las fascias y ligamentos, y el sistema de soporte, por la capa muscular.

  • La capa muscular consta de 3 planos (profundo, medio y superficial). En el profundo se encuentra el MEA, y en el medio, el esfínter estriado de la uretra (esfínter voluntario). Esta musculatura es interdependiente, y la debilitación en una parte rompe el equilibrio en todas.

Los mecanismos de continencia de la orina son:

  • A. Soporte estructural.

    • ∘ Cuello vesical y uretra proximal en posición correcta.

    • ∘ Esfínter estriado anal.

  • B. Cierre uretral.

    • ∘ Esfínter uretral interno.

    • ∘ Esfínter uretral externo: continencia activa; mantiene el tono en reposo.

Recordemos que si la MSP está en buen estado, al aumentar la presión abdominal se activa de manera refleja el MEA y se contrae la uretra, evitando la fuga de la orina.

Según Caufriez et al.1, el papel de resistencia del suelo pélvico lo confieren las fibras de colágeno y la actividad postural de las fibras musculares estriadas tipo i. Las biopsias tomadas del músculo pubococcígeo en mujeres asintomáticas encontraron entre el 67 y el 76% de fibras tipo i o lentas45.

Para Caufriez et al.1, el reclutamiento de las fibras musculares estriadas tipo i y la actividad postural del periné están comprometidos por los aumentos importantes y repetitivos de presión abdominal. Uno de los beneficios que se señalan de la GAH es la prevención y mejora de la incontinencia urinaria de estrés. El mecanismo al que atribuyen dicha actividad terapéutica se basa en la tonificación de las fibras musculares tipo i en contraposición al fortalecimiento de las fibras tipo ii, como hacen los programas de reeducación clásica del periné46 y que afirman que no tienen ningún sentido realizarla en el posparto47.

Pero parece ser que las fibras tipo ii juegan un papel importante en el control de la micción, puesto que se ha observado una disminución de estas fibras en el MEA en mujeres con IUE. Esto es corroborado por otros autores en investigaciones más actuales48, 49.

Quizá por este motivo los estudios que comparan la eficacia de la GAH con los ejercicios tradicionales para el suelo pélvico no han encontrado evidencia de mayor eficacia por parte de la GAH50, 51, 52.

Conclusiones

El sector del fitness está en una constante búsqueda de novedades en cuanto a formas de entrenamiento. La necesidad de actualizarse lleva a que en muchas ocasiones el entrenador reciba información sobre determinados métodos de entrenamiento que, si bien pueden funcionar en la práctica, carecen de una base teórica firme.

Sobre la validez de los fundamentos teóricos de la gimnasia abdominal hipopresiva

Existe contradicción entre los siguientes puntos de la base teórica de la GAH y la bibliografía revisada:

  • ∘ La GAH estimula los centros espiratorios e inhibe los inspiratorios.

  • ∘ La GAH produce una estimulación del centro neumotáxico.

  • ∘ La GAH logra una relajación postural diafragmática.

  • ∘ Los centros supraespinales respiratorios permiten modular la tensión postural de la musculatura respiratoria.

  • ∘ Entrenar la musculatura abdominal mediante ejercicios fásicos, voluntarios y contra resistencias lleva a una disminución del tono postural de esta musculatura.

  • ∘ Para la prevención de la incontinencia urinaria de estrés se debe dar prioridad a la tonificación de las fibras musculares tipo i del suelo pélvico, frente al fortalecimiento de las fibras tipo ii.

La difusión de fundamentos erróneos en los cursos de formación de GAH (Fundamentals, Advance y Expert) para profesionales del fitness puede crear confusión. La información de dichos cursos está disponible en: www.metodohipopresivo.com

La difusión incorrecta de información realizada a través de medios convencionales divulgativos puede provocar rechazo a la práctica de la actividad física, y más concretamente de los ejercicios abdominales clásicos, en la población general.

Sobre la aplicación

  • La GAH puede ser una herramienta utilizada en las instalaciones deportivas para fortalecer la musculatura abdominal y el suelo pélvico, aunque faltan estudios científicos que corroboren su eficacia.

  • Es necesaria la comprobación científica del efecto de la GAH en personas con hernias de hiato, así como en patologías de reflujo gastroesofágico.

  • No se ha encontrado evidencia científica que corrobore que la correcta ejecución de ejercicios abdominales clásicos en personas sin patologías debilite la musculatura abdominal y el suelo pélvico.

  • La mujer, en el periodo posparto y con patologías del suelo pélvico, debe realizar ejercicios específicos para la protección y la recuperación del suelo pélvico.

  • La GAH puede ser una buena opción para trabajar el abdomen y el suelo pélvico tras el parto, aunque a día de hoy no hay evidencia científica de su superioridad frente al tratamiento clásico.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

AGRADECIMIENTOS

Al Dr. Francisco Tobal, director de la Escuela de Medicina del Deporte de la UCM, y a Andrea Fuente.

Recibido 23 Abril 2013
Aceptado 25 Septiembre 2013

Autor para correspondencia. lolacaba@med.ucm.es

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